Introducción
PERIVET destaca la importancia de revisar la autorización del centro, la memoria zootécnico-sanitaria, la capacidad máxima, los registros de animales y los procedimientos de actuación ante urgencias.
La proximidad del verano incrementa la demanda de residencias y centros de alojamiento temporal para animales de compañía. En este contexto, el cumplimiento documental, la planificación sanitaria y la correcta adecuación de las instalaciones resultan determinantes para prevenir enfermedades, accidentes, fugas y conflictos relacionados con el bienestar animal.
Hotel canino, guardería o campamento: por qué la denominación comercial no basta
Aunque numerosos establecimientos emplean comercialmente denominaciones como “hotel canino”, “campamento para perros” o “guardería vacacional”, su actividad consiste en el alojamiento temporal y custodia de animales y debe quedar amparada por la correspondiente autorización administrativa.
Desde PERIVET advierten de que la imagen comercial del centro no permite valorar por sí sola su nivel de cumplimiento. “Unas instalaciones atractivas o una elevada presencia en redes sociales no acreditan que se haya evaluado correctamente su capacidad, sus condiciones higiénico-sanitarias o sus protocolos de actuación. La calidad debe apoyarse en documentación técnica, supervisión veterinaria y registros verificables”, señalan desde la compañía.
Autorización e inscripción del establecimiento
El primer elemento que debe comprobarse es la inscripción del centro como núcleo zoológico, centro de animales de compañía o figura equivalente prevista por la normativa autonómica.
La denominación y el procedimiento no son idénticos en todo el territorio nacional. No obstante, las residencias deben poder acreditar que la Administración conoce y ha autorizado la actividad, las especies que pueden alojarse y su capacidad máxima.
La autorización debería corresponderse con la actividad efectivamente desarrollada. Un centro autorizado para otra finalidad no queda automáticamente habilitado para prestar servicios de residencia o alojamiento temporal.
Además de la inscripción autonómica, deberán tenerse en cuenta las autorizaciones municipales, urbanísticas, ambientales o de actividad que resulten aplicables.
Memoria o informe técnico-veterinario: qué debe analizar
La documentación para la autorización suele incluir una memoria, informe o proyecto técnico-veterinario, denominado en algunos territorios informe zootécnico-sanitario.
Su función no debería limitarse a describir físicamente las instalaciones. Debe relacionar el diseño del centro con las especies alojadas, su capacidad, las necesidades etológicas de los animales y los riesgos sanitarios asociados a la actividad.
Una memoria técnicamente completa debería analizar:
- Capacidad y distribución: La capacidad máxima no puede establecerse exclusivamente a partir del número de cheniles disponibles. Deben valorarse sus dimensiones, las zonas exteriores, los espacios de ejercicio, la compatibilidad entre animales y la posibilidad de mantener separados ejemplares con necesidades especiales.
- Aislamiento y cuarentena: El centro debe contar con una zona diferenciada para animales enfermos, sospechosos de padecer una enfermedad transmisible o que requieran cuidados especiales. Esta zona debe permitir aplicar medidas de aislamiento reales y no consistir simplemente en un chenil libre situado junto al resto de animales.
- Limpieza y desinfección: Deben definirse los productos utilizados, las concentraciones, las frecuencias, los responsables de su aplicación y las medidas para evitar el contacto de los animales con sustancias potencialmente tóxicas. También deben contemplarse la desinsectación, desratización, limpieza de comederos y bebederos y gestión de textiles y objetos compartidos.
- Prevención sanitaria: El protocolo debe recoger los requisitos de admisión, vacunación y desparasitación, así como las medidas previstas ante enfermedades respiratorias, digestivas, dermatológicas o parasitarias. Los criterios de admisión deben ser conocidos por el personal y aplicarse de manera homogénea. Las excepciones no justificadas pueden comprometer la eficacia del programa sanitario de todo el centro.
- Alimentación y tratamientos: Debe existir un procedimiento para identificar la dieta de cada animal, evitar intercambios de alimento y registrar la administración de medicamentos. En animales polimedicados o con patologías crónicas resulta especialmente importante conservar las instrucciones escritas del propietario y establecer mecanismos de doble comprobación.
- Control ambiental: Durante el verano, la evaluación debe prestar especial atención a la ventilación, disponibilidad de sombra, acceso al agua, sistemas de refrigeración y vigilancia de animales especialmente vulnerables al calor. Los perros braquicéfalos, geriátricos, obesos o con patologías cardiorrespiratorias pueden requerir medidas específicas y una vigilancia más intensa.
- Gestión de incidencias y emergencias: El centro debería contar con protocolos para fugas, mordeduras, peleas, incendios, cortes eléctricos, inundaciones, golpes de calor, enfermedades transmisibles y evacuaciones. Estos procedimientos deben incluir responsables, medios disponibles, teléfonos de emergencia, sistema de transporte y centro veterinario de referencia.
- Veterinario responsable y trazabilidad: La figura del veterinario responsable resulta esencial para supervisar las condiciones higiénico-sanitarias y de bienestar, revisar los protocolos y asesorar al establecimiento ante incidencias. La mera existencia de una clínica cercana o de un acuerdo informal de atención no debería confundirse con una supervisión sanitaria continuad
Fallecimiento inesperado tras cirugía, anestesia o urgencia
También debe existir un libro o sistema de registro que permita conocer:
- La identificación de cada animal.
- Sus fechas de entrada y salida.
- La identidad y contacto del propietario.
- Su estado sanitario al ingreso.
- Las vacunaciones y tratamientos declarados.
- Las incidencias producidas durante la estancia.
- Los medicamentos administrados.
- Las visitas o traslados veterinarios.
- La causa de una baja o fallecimiento, cuando se produzca.
Estos registros son fundamentales para la trazabilidad sanitaria y pueden adquirir especial relevancia ante una inspección o una posterior reclamación.
Documentación contractual con el propietario
La relación entre la residencia y el titular del animal debería formalizarse por escrito.
El contrato o documento de depósito debe identificar el animal y describir los servicios contratados, el tipo de alojamiento, la alimentación, las actividades, los horarios, las condiciones económicas y el procedimiento de recogida.
También debería incluir:
- Datos sanitarios y conductuales declarados por el propietario.
- Autorización para administrar la medicación indicada.
- Persona de contacto alternativa.
- Centro veterinario habitual.
- Autorización y límites económicos para actuaciones urgentes.
- Procedimiento de información ante una incidencia.
- Condiciones de traslado a un centro veterinario.
- Existencia y cobertura del seguro del establecimiento.
- Responsabilidades asumidas por cada parte.
Las cláusulas contractuales deben ser coherentes con el funcionamiento real del centro. Una autorización genérica para actuar ante una emergencia no sustituye la obligación de vigilar, prevenir riesgos y prestar una atención diligente.
Cómo evaluar la situación real, no solo el expediente
La documentación presentada para obtener una autorización describe cómo debería funcionar el centro. Sin embargo, la calidad del servicio depende de que esa planificación se mantenga durante toda la actividad.
Entre los incumplimientos que pueden aparecer durante los periodos de mayor ocupación se encuentran la superación de la capacidad autorizada, una ratio insuficiente de personal, la reducción de paseos, la agrupación inadecuada de animales o una limpieza menos frecuente.
Por ello, resulta recomendable revisar periódicamente:
- La correspondencia entre ocupación real y capacidad autorizada.
- Los turnos y la cualificación del personal.
- Los registros de limpieza y desinfección.
- La disponibilidad de las zonas de aislamiento.
- La administración y anotación de tratamientos.
- Los controles de temperatura y ventilación.
- El estado de vallados, puertas y sistemas de doble acceso.
- La ejecución de los protocolos de emergencia.
Indicadores de una gestión profesional
Una residencia de calidad debería poder explicar de forma clara su autorización, capacidad, modelo de supervisión veterinaria y protocolo de urgencias.
También constituye un indicador positivo que el centro solicite información sanitaria completa, valore previamente el comportamiento del perro, establezca criterios de compatibilidad y rechace ingresos cuando no pueda garantizar una atención adecuada.
Por el contrario, aceptar indiscriminadamente animales sin documentación sanitaria, no disponer de contrato, ocultar la identidad del veterinario responsable o negarse a facilitar el número de registro son circunstancias que deberían analizarse con cautela.
El papel de la pericia veterinaria
Los incidentes en residencias pueden dar lugar a controversias sobre las condiciones de custodia, la vigilancia, la previsibilidad del riesgo y la adecuación de la asistencia prestada.
Ante una fuga, una agresión, un contagio, un golpe de calor, una intoxicación, un error en la medicación o el fallecimiento de un animal, el análisis pericial puede incluir:
La autorización y clasificación del establecimiento.
La memoria zootécnico-sanitaria.
La capacidad declarada y la ocupación existente.
Los registros de entrada, salida y tratamientos.
Las condiciones ambientales.
La cualificación y disponibilidad del personal.
Los protocolos internos.
El contrato suscrito con el propietario.
La documentación clínica y veterinaria.
La relación causal entre la actuación del centro y el daño.
PERIVET recuerda que una pericial rigurosa no debe partir únicamente del resultado producido, sino de la comparación entre la actuación realizada, las obligaciones asumidas y las medidas que razonablemente debieron adoptarse. “La profesionalización de las residencias caninas beneficia a los establecimientos, a los propietarios y, sobre todo, a los animales. La documentación técnica no debe entenderse como burocracia, sino como la base sobre la que se organiza una custodia segura, trazable y compatible con el bienestar animal”, concluyen desde PERIVET.
Índice de Contenidos
- Introducción
- Hotel canino, guardería o campamento: por qué la denominación comercial no basta
- Autorización e inscripción del establecimiento
- Memoria o informe técnico-veterinario: qué debe analizar
- Documentación contractual con el propietario
- Cómo evaluar la situación real, no solo el expediente
- Indicadores de una gestión profesional
- El papel de la pericia veterinaria
- ¿Necesitas ayuda experta?
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