En #IUMIUKY, el programa de mascotas que se emite las mañanas de los domingos en @cuatro, nuestro Director Veterinario y Perito, José Antonio Allande, abordó un tema tan desconocido como fascinante: el papel de la investigación veterinaria en la resolución de conflictos legales, reclamaciones y casos sin testigos.
En este nuevo capítulo, los espectadores descubrieron cómo el análisis documental puede convertirse en una herramienta esencial para aclarar la verdad en procedimientos periciales.
Cuando pensamos en una investigación forense, solemos imaginar laboratorios, bisturís estériles o escenas del crimen. Sin embargo, una parte crucial de la investigación pericial no ocurre frente a un animal, sino frente a papeles, historiales, informes, fotografías, conversaciones y registros clínicos.
Los peritos veterinarios trabajan muchas veces como auténticos analistas forenses.
Su labor consiste en reconstruir hechos, determinar responsabilidades y esclarecer si una actuación profesional fue correcta, basándose únicamente en la evidencia documental disponible.
Lo que para un propietario, un criador o incluso otro profesional pueden ser simples datos, para un perito es material clave en un proceso de búsqueda de la verdad.
Para empezar, todo comienza estableciendo una cronología precisa.
Cada actuación, cada cambio clínico, cada comunicación queda ordenada para comprender la secuencia real de los hechos.
Una cronología clara permite:
Esta línea temporal funciona como un mapa que guía toda la evaluación pericial.
Historias clínicas, resultados analíticos, tratamientos administrados, radiografías, consentimientos informados y protocolos son piezas esenciales en la investigación veterinaria.
El perito no “da opiniones”: interpreta datos objetivos.
El análisis documental permite detectar:
Cada anotación importa.
En muchos casos, fotografías enviadas por el propietario, mensajes de WhatsApp o correos electrónicos aportan información imprescindible para completar la reconstrucción de los hechos.
Los peritos veterinarios utilizan esta evidencia para:
Incluso la calidad de una imagen puede proporcionar pistas relevantes.
El resultado de toda investigación es un informe pericial claro, riguroso y entendible.
Este documento:
Su valor reside en su precisión, neutralidad y soporte técnico-científico.
La demanda de informes periciales veterinarios crece cada año.
Esto se debe a que cada vez más conflictos llegan a tribunales y requieren un análisis independiente y profesional, como por ejemplo:
En todos estos escenarios, la investigación es la única forma de reconstruir lo ocurrido con base científica.
En veterinaria, como en medicina, un caso puede resolverse sin pruebas físicas, sin vídeos y sin testigos. Lo que nunca falta es documentación.
Y cuando un perito competente analiza esos documentos, la verdad aparece.
La indagación exhaustiva convierte historiales, informes y fotografías en pruebas sólidas.
Es una disciplina esencial para garantizar justicia, proteger derechos y aportar claridad técnica en situaciones donde la duda domina.
Porque en veterinaria, igual que en cualquier ciencia forense, los documentos sí hablan.
Solo hacía falta alguien capaz de escucharlos.
En Perivet contamos con peritos veterinarios expertos en análisis documental, reconstrucción de hechos y elaboración de informes técnicos con validez jurídica.
" Porque un perro no es solo un papel con apellidos, es una vida… y también una responsabilidad legal y ética. "

La nueva Ley de Eficiencia Procesal hace obligatorio el uso de Medios Adecuados de Solución de Conflictos (MASC) como la mediación, conciliación o arbitraje. Descubre cómo Perivet, en colaboración con Plataforma Redes, puede ayudarte a gestionar tu caso de forma más ágil, eficiente y sin el desgaste de un proceso judicial.
En #IUMIUKY, el programa de mascotas que se emite las mañanas de los domingos en @cuatro, nuestro Director Veterinario y Perito, José Antonio Allande, abordó uno de los casos más frecuentes en la práctica pericial: las disputas entre pedigrí y criadores.
Durante el programa explicó cómo la intervención pericial veterinaria puede esclarecer si un perro realmente pertenece a la raza anunciada, ayudando a los propietarios a defender sus derechos con base científica y rigor técnico.
Comprar un cachorro con pedigrí suele asociarse con confianza y garantía de pureza. El documento promete una genealogía controlada y una descendencia que cumple con los estándares de la raza.
Sin embargo, con el tiempo pueden surgir dudas: características físicas que no encajan, comportamientos atípicos o incluso anomalías genéticas.
En esos casos, el conflicto entre pedigrí y criadores puede requerir la intervención de un experto para esclarecer la situación.
El pedigrí es una certificación genealógica emitida por clubes o asociaciones de criadores.
Acredita que el animal pertenece a una línea registrada dentro de una raza reconocida, detallando su ascendencia hasta varias generaciones.
No obstante, es importante entender que no se trata de un documento oficial del Estado. Su fiabilidad depende en gran medida de la transparencia del criador y de los controles internos de la entidad emisora.
Esto implica que un pedigrí puede contener errores o incluso datos manipulados si el proceso no se realiza con rigor.
Un pedigrí correctamente emitido confirma la genealogía del perro, pero no garantiza que el animal cumpla con el estándar físico o genético de la raza.
Para confirmar esa pureza, es necesario un examen técnico realizado por un perito veterinario, capaz de evaluar si las características del perro se ajustan al estándar oficial
Hay detalles que pueden levantar sospechas razonables sobre la autenticidad o precisión del pedigrí:
Ninguno de estos elementos es una prueba por sí solo, pero el conjunto de indicios puede justificar una revisión profesional.
Cuando se sospecha un posible engaño o error, el perito veterinario es la figura clave para determinar si el pedigrí se ajusta a la realidad.
Su función es analizar, documentar y dictaminar de manera objetiva si el perro cumple con los rasgos y condiciones propias de la raza declarada.
El proceso comienza con la revisión de documentos —pedigrí, contrato, facturas, comunicaciones— y continúa con una evaluación clínica y morfológica del animal.
El perito examina aspectos físicos, funcionales y, en caso necesario, genéticos, comparándolos con el estándar oficial de la raza.
A partir de estos datos, el profesional elabora un informe pericial veterinario, un documento técnico con valor legal que puede presentarse como prueba en mediaciones, arbitrajes o procesos judiciales.
Si tienes dudas sobre el pedigrí o la información proporcionada por el criador, lo más importante es actuar con método:
2. Evita modificar el aspecto del perro: mantener su estado natural facilita la evaluación pericial.
3. Solicita una valoración profesional: un peritaje veterinario puede confirmar si existen irregularidades.
4. Busca asesoramiento legal veterinario: con un informe técnico, podrás reclamar compensaciones o resolver el conflicto con el criador.
En Perivet, combinamos la experiencia veterinaria con el conocimiento legal para ofrecer informes sólidos y defendibles ante cualquier instancia.
El problema de los falsos pedigrís no solo afecta a los compradores; también perjudica a los propios animales y a la credibilidad de los criadores responsables.
Criar con fines comerciales sin control genético o sin respetar los estándares puede derivar en problemas de salud, pérdida de rasgos raciales y sufrimiento animal.
Por eso, los conflictos entre pedigrí y criadores deben abordarse con rigor técnico, transparencia y sentido ético.
El objetivo no es solo resolver una disputa, sino promover una cría responsable y proteger el bienestar animal. Cuando surgen dudas sobre el pedigrí de un perro, la figura del perito veterinario es esencial para verificar los hechos y defender los derechos del comprador.
En Perivet verificamos la autenticidad del pedigrí y elaboramos informes periciales veterinarios válidos ante cualquier procedimiento legal.
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En #IUMIUKY, el programa de mascotas que se emite las mañanas de los domingos en @cuatro, nuestro Director Veterinario y Perito, José Antonio Allande, explicó cómo esta figura se ha convertido en la “voz técnica” de los animales ante la justicia., especialmente cuando se trata de defender a un animal víctima de un delito.
Los animales no pueden hablar, pero sus heridas, su comportamiento o su estado físico pueden contar una historia. Una historia que, en muchos casos, revela algo más grave: un delito.
Comprender cómo actúa la justicia y cuál es el papel del perito veterinario es esencial para proteger a cada animal víctima de un delito.
El maltrato animal está recogido en el Código Penal español y se considera delito cualquier acción u omisión que cause daño, sufrimiento o ponga en peligro la vida o salud de un animal.
Algunos ejemplos incluyen:
Estos actos no son simples irresponsabilidades: son delitos penales.
Para más información, puedes consultar el Código Penal sobre maltrato animal (BOE.es)
Ante una sospecha o evidencia de maltrato, no se debe actuar por cuenta propia.
El procedimiento correcto es:
El perito veterinario desempeña una función esencial en la investigación de casos de maltrato animal.
Su labor consiste en:
Este informe puede ser decisivo para dictar una sentencia justa y garantizar que el animal víctima de un delito reciba protección y justicia.
Porque darles voz es nuestra forma de cuidarles.
Porque la justicia también es para ellos.

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Cuando una pareja se separa, no solo se reparten bienes o responsabilidades; además, deben decidir la custodia de mascotas tras una separación, una cuestión que afecta directamente al bienestar animal. Por todo ello, resulta indispensable contar con la figura del perito veterinario.
Además, hasta hace poco, los animales eran considerados “bienes materiales”. Sin embargo, desde la Ley de Bienestar Animal de 2023, son reconocidos legalmente como seres sintientes.
Este cambio supone un avance fundamental en la protección de los animales ya que, en consecuencia, modifica la forma en que los tribunales abordan los casos de custodia compartida o exclusiva de mascotas.
Por otro lado, con la nueva legislación, las mascotas dejan de ser vistas como objetos de propiedad y pasan a ocupar un rol familiar y emocional dentro del hogar.
Asimismo, en un proceso de separación o divorcio, los jueces deben considerar factores, entre otros, como los siguientes:
En conclusión, el criterio principal ya no es la propiedad; por el contrario, debe centrarse en qué opción garantiza una mejor calidad de vida al animal.
En muchas ocasiones, en caso de que las partes no lleguen a un acuerdo, el juez puede solicitar un informe pericial veterinario.
De este modo, se asegura una valoración técnica e imparcial sobre el bienestar del animal.
Entre otros aspectos, el informe pericial veterinario es fundamental en casos de custodia de mascotas tras una separación, pues además aporta una valoración técnica y objetiva sobre el bienestar del animal. Asimismo, ayuda a prevenir conflictos innecesarios entre las partes.
El informe pericial puede incluir:
En consecuencia, el objetivo es aportar información científica y neutral que ayude al juez a tomar una decisión justa y centrada en el bienestar animal. De esta forma, se garantiza que la resolución no dependa de interpretaciones emocionales.
El perito veterinario actúa como un experto independiente que traduce el bienestar animal en criterios técnicos verificables.
Por consiguiente, su papel no es decidir quién se queda con la mascota, sino aportar una evaluación profesional que permita determinar qué opción protege mejor su bienestar.
Por ejemplo, entre sus funciones principales destacan:
De hecho, su intervención es clave para evitar decisiones basadas en criterios emocionales o subjetivos, aportando rigor técnico al proceso judicial.
En resumen, más allá del resultado legal, el compromiso con una tenencia responsable es esencial.
En este sentido, cada cuidador debe asumir su papel de forma constante y consciente.
Por ello, separarse no debe implicar un deterioro en la vida del animal, sino mantener —o incluso mejorar— su bienestar.
Por ejemplo, esto incluye:
En última instancia, una ruptura puede marcar un nuevo comienzo para las personas, pero no debe significar una pérdida de bienestar para quienes nos acompañan cada día.

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Cada vez más familias deciden contratar un seguro para sus mascotas, pero ¿sabemos realmente qué cubren estas pólizas y cuándo puede intervenir un perito veterinario?
En el último capítulo de #IUMIUKY, el programa de mascotas que se emite las mañanas de los domingos en @cuatro, nuestro Director Veterinario y Perito, José Antonio Allande, explicó las claves para entender cómo funcionan y qué hacer si surgen conflictos con la aseguradora.
En el mercado existen diferentes modalidades de seguros para animales de compañía, y no todos ofrecen las mismas coberturas.
Los más habituales son:
Elegir la póliza adecuada depende de las necesidades del animal, su edad, raza y estilo de vida.
Aunque los seguros para mascotas pueden ofrecer una gran tranquilidad, es importante leer la letra pequeña.
Muchas compañías aplican exclusiones o limitaciones que conviene conocer antes de firmar el contrato:
Razas consideradas potencialmente peligrosas o con antecedentes de agresividad.
Mascotas mayores, con restricciones de edad para la contratación o renovación.
Enfermedades preexistentes o condiciones crónicas que ya padezca el animal.
Periodos de carencia, durante los cuales las coberturas no entran aún en vigor.
Comprender estos puntos evita sorpresas cuando más necesitas la ayuda del seguro.
El perito veterinario actúa cuando surgen discrepancias entre el propietario y la aseguradora, por ejemplo:
Su función es analizar la evidencia médica y documental, elaborar un informe técnico objetivo y determinar si la reclamación es o no justificada.
Este informe puede resultar decisivo para resolver el conflicto, tanto en reclamaciones amistosas como en procesos judiciales.
Un informe pericial veterinario bien elaborado puede marcar la diferencia entre una reclamación denegada y una aceptada.
Aporta rigurosidad, evidencia científica y neutralidad, tres elementos que las aseguradoras y los tribunales valoran enormemente.
Gracias a su conocimiento técnico, el perito veterinario contribuye a que las resoluciones sean más justas y transparentes, evitando decisiones arbitrarias o errores de interpretación.
Contratar un seguro para mascotas es una forma de proteger tanto al animal como al propietario.
Pero, más allá de la póliza, contar con el respaldo de un perito veterinario profesional puede ser la clave para resolver conflictos con objetividad y garantizar que tu compañero peludo reciba la atención y el reconocimiento que merece.

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En el último capítulo de #IUMIUKY, el programa de mascotas que se emite las mañanas de los domingos en @cuatro, nuestro Director Veterinario y Perito, José Antonio Allande, abordó un tema de gran interés tanto para conductores como para propietarios de animales: los accidentes de tráfico en los que intervienen animales y las responsabilidades que se derivan de ellos. Además, trató una situación que preocupa a muchos propietarios: qué hacer si un perro muerde a alguien.
Lo primero y más importante es actuar de forma inmediata: separar al perro, atender al herido e informar a la Policía Local o Guardia Civil. De este modo, se garantiza la seguridad y se inicia el procedimiento legal correspondiente.
En el caso de los perros considerados de razas “potencialmente peligrosas”, existen obligaciones legales muy claras:
Lo primero y más importante es mantener la calma y actuar de forma inmediata:
1. Separa al perro del herido para evitar nuevas lesiones
2. Atiende al afectado y contacta con los servicios médicos si es necesario.
3. Informa a la Policía Local o Guardia Civil, ya que deben registrarse los hechos oficialmente.
Estos pasos iniciales garantizan la seguridad de todos y activan el procedimiento legal y veterinario correspondiente.
En España, la ley establece obligaciones específicas para los perros considerados “potencialmente peligrosos”, aunque en casos de mordida cualquier animal puede ser objeto de investigación.
Recuerda que:
Deben estar identificados con microchip.
Es obligatorio el uso de bozal y correa corta en la vía pública.
El propietario debe contar con una licencia municipal nominativa.
Se requiere seguro de responsabilidad civil en vigor.
Incluso si tu perro no pertenece a estas razas, si ha mostrado conductas agresivas previas, las autoridades pueden exigir que cumpla con las mismas medidas preventivas.
No respetar estas obligaciones puede implicar multas elevadas o incluso responsabilidad penal, especialmente si se demuestra negligencia.
El perito veterinario desempeña un papel fundamental en estos casos.
Su labor consiste en elaborar un informe técnico que ayude a esclarecer los hechos:
Evalúa el comportamiento del animal.
Analiza las lesiones y su compatibilidad con los testimonios.
Determina si hubo provocación, defensa o agresión real.
Este informe es clave para la autoridad judicial o la compañía aseguradora, ya que determina responsabilidades y puede influir en la resolución del caso.
La prevención es siempre la mejor herramienta.
Educa a tu perro desde cachorro con adiestramiento positivo.
Evita situaciones que generen estrés o sobreexcitación.
No dejes que interactúe sin control con desconocidos o niños.
Acude al veterinario o a un etólogo si notas signos de miedo, ansiedad o agresividad.
Un perro equilibrado y bien socializado reduce al mínimo las posibilidades de un incidente.
Un paseo tranquilo no debería acabar nunca en un juzgado.
Actuar con responsabilidad, cumplir las normas y contar con la ayuda de un perito veterinario cualificado son claves para manejar estas situaciones con rigor y transparencia.
Si necesitas asesoramiento sobre peritajes veterinarios o responsabilidad legal en casos de mordidas, puedes contactar con nuestro equipo de expertos en Perivet. Estaremos encantados de ayudarte.

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En el último capítulo de #IUMIUKY, el programa de mascotas que se emite las mañanas de los domingos en @cuatro, nuestro Director Veterinario y Perito, José Antonio Allande, abordó un tema de gran interés tanto para conductores como para propietarios de animales: los accidentes de tráfico en los que intervienen animales y las responsabilidades que se derivan de ellos.
Imagina conducir con normalidad y que, de repente, un animal se cruce en la carretera provocando un siniestro. ¿Quién es responsable de los daños? La respuesta depende del tipo de animal implicado:
Si cuentan con microchip, se puede localizar a su propietario, quien asume la responsabilidad del accidente.
Vacas, cabras u ovejas disponen de crotales de identificación en las orejas. Estos permiten reconocer al dueño, que será el responsable.
En este caso, la responsabilidad puede recaer en el coto de caza donde ocurrió el accidente o, en algunos casos, en la administración pública.
Sea cual sea la situación, es imprescindible avisar siempre a la policía o Guardia Civil. Su atestado policial, junto con el informe pericial veterinario, son las herramientas clave para determinar responsabilidades y esclarecer los hechos.
El papel del perito veterinario en estos casos resulta fundamental, ya que su criterio técnico aporta rigor, claridad y respaldo en los procesos legales.

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Cuando escuchamos el término “forense”, solemos pensar en autopsias humanas, criminalística y laboratorios judiciales. Sin embargo, el concepto abarca mucho más. En los últimos años, ha cobrado relevancia una figura clave dentro del enfoque One Health: el veterinario forense, un profesional capaz de tender puentes entre la ciencia, la ley y la protección animal.
El veterinario forense se encarga de aplicar sus conocimientos técnicos para esclarecer casos en los que intervienen animales, ya sea como víctimas, transmisores de enfermedades o elementos dentro de un proceso judicial. Aunque en España su reconocimiento institucional aún es limitado, su papel resulta indispensable para garantizar una justicia más completa y científica.
El trabajo de un veterinario forense abarca una amplia gama de situaciones:
Su labor combina la rigurosidad científica con la objetividad judicial, un equilibrio esencial en cualquier proceso legal que involucre pruebas biológicas o animales.
El veterinario forense no solo trabaja en el laboratorio o el juzgado. También forma parte de una red interdisciplinar junto a médicos, criminólogos, abogados y técnicos de salud pública.
Su formación en anatomía, patología, toxicología y legislación animal lo convierte en una pieza clave en la defensa de los derechos de los animales y la salud colectiva.
En países como Reino Unido o Estados Unidos, esta especialización cuenta con reconocimiento oficial y formación reglada, mientras que en España avanza progresivamente gracias al impulso de asociaciones profesionales y universidades.
Contar con veterinarios forenses en instituciones judiciales, universidades y cuerpos policiales permitiría una respuesta más rápida y precisa ante casos complejos. Su integración formal en los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses supondría un paso decisivo hacia una justicia más especializada y eficiente.
Actualmente, su intervención suele limitarse al papel de perito veterinario, designado en procesos concretos. Sin embargo, la creación de plazas estables —al igual que ocurre con médicos o psicólogos forenses— consolidaría una profesión con alto valor científico, social y ético.
El veterinario forense representa la evolución natural de la medicina veterinaria hacia un ámbito donde el conocimiento científico se convierte en herramienta para la justicia.
Su presencia no solo protege a los animales, sino también a la sociedad, contribuyendo a esclarecer delitos, prevenir riesgos sanitarios y reforzar la confianza en las instituciones.
La consolidación de esta figura no es una opción, sino una necesidad para un sistema judicial moderno que aspire a ser justo, riguroso y verdaderamente integral.
En Perivet Trabajamos con aseguradoras, abogados y administraciones públicas aportando informes periciales objetivos, verificables y con respaldo profesional, elaborados por veterinarios expertos en ejercicio.

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